Norma Sayago EDICIONES DEL PARQUE VOCES EN CUARENTENA Santiago del Estero- Argentina Un barrio aburrido y paranoico

 

Norma Sayago

Santiago del Estero- Argentina

Un barrio aburrido y paranoico

 

En cada cosa que ves, ve algo bueno y no te equivocarás. Cabaláh

 

-Hay una mujer escondida, dijo señalando la casa de la Tere.

Y lo repitieron el niño, el anciano, el joven, el vecino, hasta el obrero queregresaba de su trabajo.

-Hay una mujer escondida, lo repite, la niña, la anciana, la vecina

 nube. Y llegaron los hombres de negro, con los negros guantes, el barbijo negro y el negro casco. Buscaron a la sospechosa. Debajo de la cama, dentro del ropero, envuelta en  ¿Tal vez en el pozo? y al pozo fueron.

Y las puertas se abrieron, las plantas se movieron, y las cortinas se corrieron y… y … y …nada.

La mujer venida del Chaco, no apareció. Un barrio aburrido y paranoico en busca de una mujer inexistente.

-Bueno, listo, yo lo hablo con mis superiores, dijo el joven agente

cuadrándose ante la dueña de casa. Y quedó otra vez la Tere sola, pero contenta.

Se miró al espejo y dijo: -por fin ocurre algo en esta podrida cuarentena. Y sonrió con tristeza. ¿Qué había ocurrido? La tarde anterior había estado ordenando las cajas de fotos. Y la vio. La chica que tanto le gustaba para su hijo, estaba ahí, almorzando en su casa, y los tres eran felices. Al ver a su hijo feliz con la niña, se le ocurrió la idea de compartirla en el Facebook. Con más razón teniendo en cuenta lo que pasó cuando un accidente en el colectivo de regreso a su provincia natal Chaco, la dejó postrada.

En los barrios siempre hay una vecina chusma que espía lo que pasa en la vida de las personas y hay otras que solo le importa su propia vida. En el medio, está esa otra gente, que equilibra con una atención hacia adentro sin desentenderse de lo social. La vecina de Tere está dentro del primer grupo. Elucubró, elucubró y dijo: -esa chica está en la casa.

- Mmmm. ¡Y del Chaco! y empezó a buscar las estadísticas de cuantos infectados hay en esa provincia, qué medidas tomaron … y zas: aquí tenemos alguien que viene con el virus galopante a desparramarlo por toda la vecindad. Y más galopante la imaginación que vuela de aquí para allá.

Y se calza el barbijo y fue a llamar a los guardias de seguridad que están a la entrada del pueblo y no dejan pasar ni al mismo Espíritu Santo.

Mientras la mujer insiste:-Yo la vi, yo la vi, su grito se va desparramando como si fuera el Covid19 , al niño, al abuelo, a la vecina, a la gente toda y hasta al viento, mientras los policías se preguntaban cómo habrá hecho la mujer para infiltrarse. La ignorancia es mala consejera

-¿Un matecito, doña?

Y mate va, mate viene, terminó la jornada de trabajo, esa mañana la empleada municipal que limpia todo el recinto, hasta dejarlo brillante.

Lo que no se dio cuenta es que la mujer que le ofrecía el “matecito” había venido de Buenos Aires en esos días, justamente de una villa periférica, que mal que nos pese a los argentinos, existen desde que el generoso capitalismo ofrecía trabajo para todos, allá por las décadas primeras del siglo pasado.

Ahora todo el pueblo está encapsulado. La verdad, no es por el matecito sino porque este virus vino ataca a los desprevenidos.

 

 

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