Javier Ernesto Guardia Bosñak- EDICIONES DEL PARQUE- VOCES EN CUARENTENA- Tucumán- Argentina La puerta
Javier Ernesto Guardia
Bosñak
Tucumán- Argentina
La
puerta
Esta es mi
puerta, la de casa. Es del Siglo pasado y la recuperamos del olvido y de viejas
capas de barniz, lo que no significa que hayamos podido quitarle sus memorias y
recuerdos, sobre los muchos y muchas que por ella entraron o salieron, porque
incluso en medio de las peores tormentas, la vida y las pasiones no se detienen
ni mueren, por más moral que los inmorales intenten imponer y por más muerte
que los asesinos quieran sembrar.
La Puerta nos
eligió a nosotros y no nosotros a ella. Llegó maltrecha y las manos de un
Carpintero dejó la madera en su pureza natural; las de Nancy y las mías, se
encargaron del nuevo barniz y las de un albañil, de colocarla en su actual
lugar. Algo lógico, esto de tantas manos trabajando para devolverle su
esplendor a La Puerta: después de todo, nadie más que ella sabe del valor que
tiene una puerta que se abre, para aquella mano que la golpea, esperando el
alivio y la contención.
La Puerta está
nuevamente viva, pero cerrada por un virus que aterra al mundo. Aún así, ella
sigue observando cómo - un siglo después de abrirse por vez primera - todavía
hay seres humanos que buscan ayudar al mismo Ser, pero también canallas que
deciden qué puerta se abre y cuál se cierra, quién entra y quién queda afuera.
Seguirá cerrada
La Puerta y no por egoísmo, sino porque estamos convencidos de que no merece
volver a quedar sin manos que la abran, rodeada de silencio y olvido, porque
aún hay mucha historia por escribir y por vivir. Y Ella sabe que, aún por la
puerta más maciza, la luz siempre logra entrar: por una cerradura; por una
rendija; hasta por una imperfección.

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