Pablo Cortez - VOCES EN CUARENTENO - EDICIONES DEL PARQUE -Córdoba –Argentina Convergencias
Pablo Cortez
Córdoba –Argentina
Convergencias
Todo sucedió de
acuerdo a sus cálculos, acertando en año y alcance: era 2020 y la pandemia del
covid-19 ya era global.
En su casa y
transcurriendo la segunda semana de cuarentena, David Correa se paseaba
inquieto por el living-comedor intentando no mirar el gran televisor. Otrora eminencia
del Conicet, Correa ahora se desempeñaba inadvertido en el sector privado, lo que
para sus antiguos colegas era considerado un triste desperdicio. A él le daba
igual.
Su epifanía y
caída en desgracia había comenzado hacía una década, cuando empezó a percibir
los extraños patrones codificados numéricamente en eventos astronómicos que
luego tenían su correlación en sucesos aparentemente accidentes e
intrascendentes
del devenir social. Correa logró finalmente decodificar y dar sentido a estas convergencias,
y trató de comunicar su hallazgo al universo académico y al mundo entero.
Pero a cambio
sólo obtuvo burlas y forzadas vacaciones por estrés, bajo la premisa que sus delirios
apocalípticos eran la evidencia de su precaria salud mental.
Sin embargo él
siempre estuvo en lo cierto y el tiempo le dio la razón. Pero su clarividencia
tenía un costo, parafraseando al filósofo: si miras largo tiempo al abismo,
este te devolverá la mirada. Él había entrevisto la eternidad —otra suerte de
abismo— de las potencias superiores que planifican los sucesos de las esferas,
y entonces las potencias también se había fijado en él.
El virus no era
natural ni creación de ningún gobierno, sino una herramienta de aquellas
fuerzas. Los engranajes estaban en movimiento y la humanidad se había transformado
en un masivo tubo de ensayo. Nadie escapaba al escrutinio, mucho menos David:
dando vueltas en el living, podía sentir cómo aquel ser gris de grandes ojos lo
vigilaba apenas oculto en el caos de la interferencia de la tv sin señal.

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