Taller literario ”Randa y palabra” Escuela N° 29 Manuel Aldonate . VOCES EN CUARENTENA - EDICIONES DEL PARQUE El Cercado- Monteros Enemigo invisible
Taller literario ”Randa
y palabra”
Escuela N° 29 Manuel Aldonate . El Cercado- Monteros
Enemigo
invisible
Cuenta la historia que hubo un tiempo en que
la humanidad vivió sucesos extraños, tiempos de sombras, de aislamiento;
tiempos que jamás imaginaron, por lo fatal de los acontecimientos. Hasta
entonces cada uno vivía a su forma, como mejorle parecía. Los pobres como
pobres, viviendo al límite, con lo justo y necesario. Los poderosos y
adinerados haciendo ostentación de su riqueza. Muchos se creían dueños del
mundo, provocando guerras, hambre y miseria…
Un día apareció un enemigo invisible, un
asesino silencioso, un monstruo impiadoso, que cambiaría muchos de sus hábitos
y sus costumbres. Se apoderó de sus vidas, los encarceló en sus propias casas,
fueron rehenes con un alto costo de rescate.
Un virus desconocido hasta ese momento, empezó
a enfermar a las personas, a apropiarse de sus vidas. Poco a poco fue
apoderándose de casi todos los países, decada rincón de la Tierra. La pandemia
los aisló de sus seres queridos, muchos no
podían estar cerca de quienes amaban, ni
abrazarse, ni tomar mate, ni visitar a
los abuelos, ni asistir a las escuelas, ni jugar en las plazas ni en los
parques…
Los científicos y médicos no encontraban la
cura. El virus se multiplicaba y enfermaba a más y más personas. Se sentían
vulnerables y tristes, porque cada día el monstruo con corona, mataba a cientos
de individuos. Morían solos, sin poder dar su último adiós.
Las calles quedaron vacías, desoladas… y las
ciudades y pueblos parecían fantasmas. Las familias estaban angustiadas por el encierro.
La alegría se fue sin previo aviso y amenaza con no regresar. Muchas personas
en situación de calle, no tenían donde cumplir con el aislamiento y quedaron a
merced de la bestia.
En las casas, en las calles reinaba la
preocupación y el miedo, ya nadie podía salir a trabajar Y en muchos hogares se
dependía del trabajo diario para traer el pan a la mesa. Añoraban todo aquello
que parecía perdido.
Pasaban las horas, los días, los meses
esperando una buena noticia, que renovara las esperanzas… una noticia que
dijera que se había vencido a este enemigo imperceptible, al cual no podían
verlo y que les impedía hacer su vida normal… Tan solo de pronunciar su nombre,
les producía un escalofrío en todo el cuerpo y corrían abrazar a sus niños como
si esto fuera un escudo protector para los abuelitos que eran los más
afectados.
Pero dicen por ahí que” todo pasa por algún
motivo”,” que de lo malo también se aprende” y que “a veces el verdugo se
convierte en maestro”… y así fue: todo se convirtió en gran un aprendizaje. El
Covid 19, el monstruo que asoló el año 2020, les enseñó que nadie es más que
nadie, que todos somos humanos con los mismos derechos de habitar este mundo.
El Corona virus los igualó, ya que no
distinguió clases sociales, ni color de piel, ni religión, ni sexo, ni bandera
política, ni preferencia de cuadro de futbol… los hizo entender que si aunaban
esfuerzo podrían combatirlo y sobrevivir hasta en las situaciones más hostiles.
Les dejó un mundo más unido, ayudándose unos a otros. Entonces todos y cada
uno, empezaron a valorar el trabajo y el esfuerzo de todos aquellos que
estuvieron en el frente de batalla: doctores, enfermeros, policías, a los que
limpiaban, a los que recogían los residuos, en fin a todos aquellos que se
jugaron todo para salvarlos y cuidarlos… La naturaleza y el planeta, comenzaron
a recuperarse de tanta contaminación causada a lo largo del tiempo por las
personas que lo habitaban.
Aquellos humanos aprendieron una gran lección:
“Nadie se salva solo”. Lamentablemente se perdieron muchas vidas en ese camino
de recuperación. Se dice que a la bestia Covid 19 la envió Dios para hacerlos
reflexionar sobre el valor de la vida y la solidaridad.

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